EL PUENTE DE LOS PERROS SUICIDAS

En Milton, un pequeño pueblo del oeste de Escocia, existe un misterioso puente que ha suscitado el interés de científicos y parapsicólogos de todos los lugares del mundo. Desde los años 60, Casi 100 perros han decidido lanzarse al vacío desde este puente llamado “Overtoun Bridge”, de forma totalmente inexplicable.

El puente, de estilo victoriano, es una construcción muy sobria. Está rematado con anchísimos petos ciegos de piedra y de más de un metro de altura que impiden vislumbrar el cauce del río a los animales sueltos, pero también anulan la percepción de altura a los mismos.

El origen de los primeros saltos suicidas caninos se remonta a principio de los años 60, cuando varios testimonios informaban sobre el repentino y enigmático ademán de algunos perros conforme alcanzaban el centro mismo del puente. Sin mediar provocación o suceso los canes tomaban carrerilla y saltaban por encima de las barandas sin detenerse en ellas para observar el otro lado. Unos acababan estampados con alguna roca y morían pero los que lograban sobrevivir, volvían malheridos rápidamente al centro del puente para saltar de nuevo. Inquietante.

Las cifras de “kamikazes caninos” (muertos) oscilan entre 80 y 100 ejemplares en los últimos 50 años, con periodos críticos de más de cinco canes al trimestre y cientos de saltos con final feliz. Algunos de los perros trepaban hasta lo alto de los petos antes de saltar al vacío, borrachos de misterio, y ante el asombro de sus dueños. Pero ¿Por qué saltaban?

Existen diversas teorías al respecto: fuerzas sobrenaturales y extraños magnetismos o campos de energía que emanaban desde las grandes piedras importadas confundían el hipersensible mecanismo orientativo de los perros, forzándoles a resolver el calvario extrasensorial. En 1994, Kevin Moy, un lugareño perturbado influido por las historias de falsos encantamientos, lanzó su bebé desde el puente para purgar su supuesta posesión demoníaca.

La mitología Celta resolvió también el misterio, a su manera, acudiendo a la etimología del topónimo. La comarca “Overtoun” significa en galés “Espacio fino”, el lugar donde el cielo y la tierra están terriblemente cerca.

La teoría científica más razonable, expone que el aislamiento visual que producía los altos muros pétreos del puente debería fomentar y poner en alerta los otros sentidos mejor desarrollados del perro: oído y olfato. Tras estudiar y descartar el origen de sonidos de alta frecuencia de los postes de luz cercanos, los estudios se centraron en el olfato de los animales. Se constató además que no todas las razas de perros sufrían la llamada del suicidio. Eran los “cazadores” de hocico grande (Labradores, Collies, y Golden Retrievers) los que saltaban. Había que buscar un olor desconcertante ¿alguna planta? ¿agua putrefacta? No. tenía que ser un animal.